La dispareunia —dolor durante o después de la penetración— afecta a entre el 10% y el 20% de las mujeres en algún momento de su vida. Es uno de los motivos de consulta ginecológica más frecuentes y, a la vez, uno de los más subdiagnosticados porque muchas mujeres no lo mencionan por vergüenza o porque asumen que es normal.
No es normal. Es tratable.
El dolor durante el sexo no es parte inevitable de la experiencia femenina. Siempre hay una causa, aunque encontrarla requiera investigación. Las causas pueden ser superficiales (en la entrada vaginal) o profundas (en la pelvis interna), y cada categoría tiene diferentes diagnósticos probables.
Causas superficiales frecuentes
- Vulvodinia: dolor vulvar crónico sin causa orgánica evidente. Se manifiesta como ardor, picazón o dolor al contacto.
- Vestibulodinia: dolor localizado en el vestíbulo vaginal (entrada). Uno de los diagnósticos más frecuentes en mujeres jóvenes con dispareunia.
- Lubricación insuficiente: por excitación incompleta, cambios hormonales o medicación.
- Vaginismo: contracción involuntaria del músculo que impide o hace dolorosa la penetración.
Causas profundas frecuentes
- Endometriosis: el dolor profundo durante la penetración es uno de los síntomas más característicos.
- Síndrome de dolor pélvico crónico
- Enfermedad inflamatoria pélvica
- Quistes ováricos o miomas
El camino de la evaluación
Una exploración ginecológica completa, con descripción precisa de cuándo duele, dónde duele y qué factores lo alivian o agravan, es el punto de partida. Según la causa, el tratamiento puede incluir fisioterapia de suelo pélvico, medicación tópica u oral, intervención quirúrgica o terapia sexual. En la mayoría de los casos, el pronóstico es positivo con el diagnóstico correcto.