El lubricante es uno de los productos más democráticos del bienestar íntimo: mejora cualquier experiencia, independientemente del nivel de lubricación natural. Pero existen diferencias importantes entre tipos que determinan cuál usar en cada situación.
Lubricantes a base de agua
Pros: compatibles con todos los materiales de juguetes (incluyendo silicona), fáciles de lavar, no manchan, los más seguros para uso vaginal en términos de microbioma.
Contras: duración limitada —se absorben o evaporan con el tiempo y requieren reaplicación frecuente. No adecuados para uso en agua (ducha, tina).
Para evitar: los que contienen glicerina (pueden favorecer candidiasis en personas propensas) y los que contienen parabenos o clorhexidina (altera el microbioma vaginal).
Lubricantes a base de silicona
Pros: larga duración, no se absorben, perfectos para uso en agua. Ideal para mujeres postmenopáusicas o con sequedad vaginal significativa.
Contras: degradan los juguetes de silicona (nunca usar silicona con silicona). Se lavan con jabón, no solo con agua.
Lubricantes a base de aceite
Pros: muy deslizantes, duración alta, opciones naturales disponibles (coco, almendras).
Contras: degradan el látex (incompatibles con condones), mayor riesgo de alterar el microbioma vaginal en uso interno prolongado.
Lubricantes híbridos (agua + silicona)
Intentan combinar la duración de la silicona con la compatibilidad de los de agua. Generalmente seguros con la mayoría de los juguetes, verificar especificaciones del fabricante.
Ingredientes a buscar
Aloe vera, hialuronato de sodio, glicerina vegetal (no por fermentación con OGM), vitamina E. pH ajustado a 3.8-4.5 para compatibilidad vaginal.