El insomnio es aproximadamente 40% más prevalente en mujeres que en hombres. Esta diferencia no es coincidencia ni exageración: tiene bases hormonales, neurobiológicas y sociales bien documentadas.
Las hormonas y el sueño
Progesterona: tiene propiedades sedantes a través de sus metabolitos que actúan sobre los receptores GABA —el sistema inhibidor del cerebro. La caída de progesterona al final de la fase lútea y en la perimenopausia se asocia con insomnio.
Estrógeno: regula la temperatura corporal y la arquitectura del sueño REM. La reducción de estrógeno en la menopausia produce sofocos nocturnos que fragmentan el sueño.
Progesterona en el embarazo: el primer trimestre produce somnolencia diurna excesiva. El tercer trimestre produce insomnio por malestar físico, micción frecuente y ansiedad.
El ciclo menstrual y el sueño
La temperatura corporal basal aumenta con la ovulación y se mantiene alta en la fase lútea. Las mujeres con SPM o PMDD reportan mayor fragmentación del sueño en la fase lútea. El sueño es generalmente mejor en la fase folicular.
La carga mental
Las mujeres, especialmente las madres, asumen de manera desproporcionada la "carga mental" del hogar y la familia: la lista de tareas que se procesa incluso durante el intento de descanso. Este fenómeno contribuye independientemente de las hormonas a la mayor prevalencia de insomnio femenino.
Estrategias
Higiene del sueño estricta, manejo del cortisol, evaluación hormonal en mujeres perimenopáusicas, tratamiento del SPM/PMDD severo, y cuando es necesario, acompañamiento con terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I), la intervención más efectiva a largo plazo.