El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es el trastorno hormonal más común en mujeres en edad reproductiva, afectando al 10-15% de esta población. Su nombre es algo engañoso: no todas las mujeres con SOP tienen quistes ováricos reales, y el problema central no son los ovarios sino el desequilibrio hormonal que los afecta.
La raíz del problema
El SOP está asociado con resistencia a la insulina en muchos casos —las células no responden eficientemente a la insulina, el páncreas produce más, y ese exceso de insulina estimula a los ovarios a producir más andrógenos (testosterona y similares) de lo normal. Este exceso de andrógenos es responsable de muchos de los síntomas más visibles.
Manifestaciones en la piel
El acné hormonal de adultas —especialmente en mentón, mandíbula y cuello— es frecuentemente una manifestación de SOP. El hirsutismo (vello facial o corporal excesivo) y la alopecia androgénica (pérdida de cabello en patrón masculino) también son consecuencia del exceso de andrógenos. La acantosis nigricans (piel oscurecida en pliegues: cuello, axilas, ingles) indica resistencia a la insulina asociada.
Impacto en el deseo sexual
La relación del SOP con el deseo sexual es compleja. Los andrógenos son precursores del deseo sexual, por lo que algunas mujeres con SOP reportan libido alta. Sin embargo, el impacto emocional de los síntomas (acné, vello, irregularidades menstruales, dificultad para perder peso) frecuentemente reduce la autoestima y el deseo. Los anticonceptivos usados para tratar el SOP pueden reducir la testosterona libre y, con ella, el deseo.
Manejo
La alimentación con bajo índice glucémico y el ejercicio regular son las intervenciones más efectivas para la resistencia a la insulina del SOP. La metformina puede prescribirse. El tratamiento hormonal se individualiza según los síntomas prioritarios.