Después de la menopausia, redescubrí mi sexualidad
A los 52 años, cuando llegó la menopausia, di por hecho que esa parte de mi vida había cerrado. Lo acepté con resignación, como si fuera una sentencia.
Fue mi ginecóloga quien me habló de buscar apoyo profesional en bienestar sexual para mujeres en mi etapa. Tardé seis meses en atreverme a ir.
Lo que encontré me sorprendió: que la menopausia no termina con el deseo, solo lo transforma. Que existen herramientas, lubricantes, técnicas y espacios seguros para seguir disfrutando.
Hoy, a mis 54 años, tengo una vida íntima más consciente y satisfactoria que la que tuve a los 30. El placer no tiene fecha de caducidad.