El ciclo menstrual promedio dura 28 días, aunque rangos de 21 a 35 días son perfectamente normales. Durante ese tiempo, cuatro hormonas principales —estrógeno, progesterona, FSH y LH— orquestan no solo la ovulación sino también cambios profundos en la energía, el estado de ánimo, la piel, el metabolismo y el deseo sexual.
Fase menstrual (días 1-5): el reinicio
El estrógeno y la progesterona están en su punto más bajo. El cuerpo libera el endometrio. Energía reducida, menor tolerancia al dolor, mayor necesidad de descanso. La piel puede estar más reactiva por los cambios hormonales bruscos. El deseo sexual varía mucho por persona en esta fase.
Fase folicular (días 6-13): el despertar
El estrógeno sube progresivamente. Energía en aumento, estado de ánimo más positivo, mayor claridad mental. La piel tiende a estar en su mejor momento —el estrógeno estimula la producción de colágeno y la hidratación natural. Buen momento para actividades que requieran concentración, socialización y ejercicio intenso.
Ovulación (días 13-15): el pico
Pico de estrógeno y subida de LH. Máxima energía, sociabilidad y deseo sexual del ciclo. La piel produce más sebo cerca de la ovulación, lo que en pieles propensas puede adelantar brotes. El cuerpo está en su punto de mayor vitalidad.
Fase lútea (días 16-28): la introspección
La progesterona domina. Primera mitad: temperatura corporal ligeramente elevada, metabolismo más activo, mayor apetito. Segunda mitad: si no hay embarazo, ambas hormonas bajan y aparecen los síntomas premenstruales en quienes los tienen. La piel puede volverse más sensible y propensa a brotes en la semana previa a la menstruación.