Dildos de cristal y silicona
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Un dildo no lleva motor: lo que importa es el material, la forma y la curva. Por eso la pregunta no es «cuál vibra más», sino «cuál se siente mejor en mi mano y en mi cuerpo». Aquí hay dos grandes familias. El cristal es duro, liso y no poroso, y puede enfriarse en agua fría o calentarse en agua tibia para jugar con la temperatura. La silicona es más blanda y flexible; el modelo realista de esta página lleva ventosa en la base.
El cristal pide una precaución que otros materiales no: revisarlo antes de cada uso. Una grieta o una astilla lo vuelve inseguro y hay que dejar de usarlo. La silicona, en cambio, perdona los golpes, pero debe combinarse con lubricante a base de agua.
Y como aquí no hay motor que haga el trabajo, la comodidad depende de ti: tómate el tiempo de encontrar el ángulo y el ritmo que te gustan. Si apenas estás decidiendo entre materiales, la guía de vidrio y acero explica por qué importan tanto.
Cómo elegir entre cristal y silicona
- Material. El cristal es no poroso y fácil de dejar impecable; la silicona es más suave y flexible. Ninguno es «mejor»: depende de la sensación que busques.
- Curva y tamaño. Una curva suave facilita encontrar el ángulo; un tamaño moderado es más fácil de manejar la primera vez. Guíate por las dimensiones de la ficha, no solo por la foto.
- Temperatura. El cristal admite agua fría o tibia. Pruébalo en la muñeca antes: nada caliente, solo tibio.
- Ventosa o base. La ventosa permite fijarlo a una superficie lisa y trabajar con las manos libres. Solo funciona en superficies lisas y limpias.
- Revisión y cuidado. Antes de cada uso, recorre el cristal con los dedos para detectar grietas. Lávalo con agua y jabón neutro y guárdalo aparte, para que no se golpee.