Plugs anales: cómo elegir uno seguro, sobre todo si estás empezando
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En juguetes anales la regla número uno no es el material ni el color: es la base. Todo lo que se use en esa zona debe tener una base ancha, pensada para eso, porque el cuerpo puede succionar hacia dentro un objeto sin ella. Un plug diseñado como tal cumple esta condición; un juguete cualquiera, no.
Aquí hay tres tipos. El de silicona de forma cónica es el más indicado para una primera exploración: suave y de forma cónica. El de cristal es liso y admite temperatura. El set de aluminio trae tres tamaños progresivos, útil para avanzar sin comprar otro cada vez. También verás un gel pensado para uso anal femenino.
Ir despacio es parte del diseño. Un gel que reduce la sensibilidad no sustituye al ritmo: si hay dolor, es una señal para detenerte, no para insistir. Úsalo solo con base ancha, con lubricante de sobra y en un momento sin prisas.
Qué mirar antes de elegir
- Base ancha. Imprescindible. Si la pieza no tiene una base claramente más ancha que el cuerpo, no es para esta zona.
- Tamaño progresivo. Empieza por lo más pequeño y avanza solo cuando el anterior te resulte cómodo. Los sets con varios tamaños ayudan a ese camino.
- Material no poroso. Silicona, cristal o metal pulido se limpian bien. Evita materiales porosos aunque sean más baratos.
- Lubricante en abundancia. Más del que crees necesario, y a base de agua si el juguete es de silicona. Reaplica cuando haga falta.
- Higiene. Lávalo antes y después de cada uso. Si lo usas en otra zona, límpialo antes: no pases de uso anal a vaginal sin lavarlo.