Con alguien de la clase de baile, una sola vez
Relato ilustrativo.
Llevábamos meses bailando en parejas rotativas y siempre me tocaba con la misma persona, que sabía exactamente dónde poner la mano sin que yo tuviera que pedirlo. Una noche, después de la clase, nos quedamos a ayudar a recoger y una cosa llevó a la otra.
Fue una vez, y los dos quedamos de acuerdo en que lo dejábamos así, sin dramas ni mensajes a las tres de la mañana. Seguimos bailando juntos los jueves como si nada, con una complicidad que solo nosotros entendemos.
No me arrepiento de nada. A veces el deseo es solo eso: ganas compartidas, un acuerdo claro y cero culpa.