Desvestirme despacio frente al espejo, con alguien mirando
Relato ilustrativo.
En mi cabeza hay un espejo grande, de esos de cuerpo entero, y yo estoy parada frente a él con mi lencería favorita, el conjunto de encaje verde que compré hace años y casi no he usado. Mi esposo está detrás, sentado en la orilla de la cama, sin tocarme. Solo mirando.
Me quito cada prenda despacio, observándolo a través del reflejo, y lo que me enciende no es el baile sino ver cómo cambia su cara. Cómo se le oscurece la mirada. Cómo se le olvida el celular.
Llevamos veinte años casados y muchas veces me siento invisible, entre las listas del súper y los mensajes del grupo de la escuela. Esta fantasía es mi manera de recordarme que mi cuerpo todavía puede detener el tiempo en una habitación. Creo que este fin de semana voy a sacar el encaje verde del cajón.