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26 Oct, 2026

Me excita saberme deseada y nunca lo digo

Relato ilustrativo.

Hay algo que me enciende más que cualquier caricia: darme cuenta de que alguien me mira con ganas. En una fiesta, en el elevador, en una reunión de trabajo donde él cree que no me doy cuenta. Esa mirada me recorre el cuerpo entero.

Por años pensé que eso me hacía vanidosa o superficial, y lo escondí. Hoy creo que simplemente me gusta sentirme deseable, y que eso no le quita nada a lo demás que soy.

No busco hacer nada con esas miradas. Solo disfruto, para mí, en silencio, esa corriente que me hace sentir viva. Y por fin puedo decirlo aquí sin que nadie me mire con juicio.

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