Mi primer juguete llegó en una caja sin nombre
Relato ilustrativo.
Tardé como cuatro meses en atreverme a comprarlo. Abría la página, miraba, cerraba. Lo que por fin me convenció fue leer que el paquete llegaba sin logotipos ni nada que lo delatara.
Cuando la caja llegó, la dejé sobre la mesa un rato largo, como si me estuviera mirando. Al abrirla me dio una risa nerviosa. Lo lavé, lo probé con calma, con lubricante y la intensidad al mínimo, y lo único que pensé fue: ¿por qué esperé tanto?
No fue un gran momento de película. Fue mejor: fue tranquilo, mío, sin nadie a quien darle explicaciones.