Mi primera vez con una mujer fue a los 34
Relato ilustrativo.
Me pasé media vida pensando que lo que sentía por algunas amigas era admiración. A los 34, en una cena que parecía cualquiera, me di cuenta de que no.
No hubo fuegos artificiales. Hubo una mano en mi espalda baja que no quise que se quitara, y una pregunta suya, bajita: «¿Te parece bien esto?». Dije que sí con una voz que no reconocí.
Lo que más recuerdo no es lo físico, sino el alivio. Como si llevara años cargando algo sin saberlo y alguien me dijera: ya puedes soltarlo. No sé qué etiqueta le pondré, y por primera vez no tengo prisa por decidirla.