Una noche en la costa que no se va a repetir
Relato ilustrativo.
Fui sola a una conferencia a la costa y conocí a alguien en el bar del hotel. Los dos sabíamos que éramos de ciudades distintas y que a las diez de la mañana siguiente cada quien tomaba su vuelo. Eso fue lo que lo hizo tan fácil.
Hablamos de cosas absurdas, caminamos por la playa de noche, y cuando él preguntó si subía conmigo, lo pensé tres segundos y dije que sí. Cada paso fue claro, hablado, sin presión.
No cambió mi vida y tampoco lo necesitaba. Lo cuento porque me hizo recordar que puedo desear a alguien sin que implique nada más, y eso me dio una libertad que no sabía que me faltaba.