Existe una epidemia silenciosa de mujeres que creen que sus genitales externos son anormales. La labioplastia —cirugía para reducir los labios menores— es una de las cirugías estéticas de más rápido crecimiento en los últimos 10 años, impulsada en gran parte por mujeres jóvenes que no han visto suficiente representación de la diversidad anatómica normal.
La variabilidad normal de la vulva
Los labios menores pueden ser prácticamente inexistentes o pueden sobresalir varios centímetros más allá de los labios mayores. Pueden ser simétricos o asimétricos. Su color varía desde el rosa pálido hasta el marrón oscuro, y frecuentemente es más oscuro que la piel circundante. El glande clitoriano puede ser pequeño o grande, prominente o casi oculto. Todo esto es normal.
El proyecto "The Great Wall of Vagina" de Jamie McCartney, un molde en yeso de 400 vulvas diferentes, es uno de los intentos más poderosos de hacer visible esta diversidad. Lo que muestra es que no existe una forma "correcta".
El impacto de la pornografía en la autopercepción
La pornografía mainstream y, más recientemente, ciertas tendencias en redes sociales han popularizado una visión muy estrecha de cómo debe verse la vulva. Esto tiene consecuencias directas: mujeres que se sienten anormales, que evitan situaciones de intimidad por vergüenza, y que buscan cirugías para corregir algo que no necesita corrección.
Sobre la labioplastia
Si los labios menores causan fricción física real en actividades cotidianas, la cirugía puede ser una opción médicamente justificada. Pero en la mayoría de los casos motivados por razones estéticas, vale la pena explorar el origen de la insatisfacción antes de alterar quirúrgicamente un tejido sano.