La estimulación anal es uno de los últimos grandes tabúes de la sexualidad femenina. Las encuestas revelan que es mucho más practicada de lo que se admite públicamente: estudios de población en Estados Unidos (NSSHB) muestran que entre el 30% y el 40% de las mujeres han tenido algún tipo de práctica anal. El tabú no refleja la realidad de la práctica.
La anatomía que lo explica
El ano y el recto están ricamente inervados. El esfínter externo e interno tienen una alta concentración de terminaciones nerviosas sensitivas. En mujeres, la estimulación anal puede activar indirectamente el clítoris posterior a través de la pared rectal, y puede estimular el cuello uterino a través de las paredes internas. Para algunos cuerpos, esta estimulación combinada produce orgasmos de una calidad diferente a los clitorianos o vaginales.
Principios de seguridad no negociables
Lubricante abundante: el recto no lubrica de forma natural. El lubricante no es opcional. Usa siempre más del que crees necesitar, y preferiblemente lubricante de silicona o híbrido para mayor duración.
Material seguro y con base: todo juguete para uso anal debe tener una base ancha que impida que se introduzca completamente. El recto puede "aspirar" objetos sin base, con consecuencias médicas graves.
Ir gradualmente: el esfínter necesita tiempo para relajarse. La prisa produce dolor. Si duele más que una leve incomodidad inicial, para. El placer anal requiere relajación, no fuerza.
Los plugs anales para principiantes
Los plugs anales de silicona médica de tamaño pequeño (2-2.5 cm de diámetro máximo) con base de seguridad son el punto de entrada. Se insertan y se mantienen estáticos —no se mueven en y fuera como en el sexo anal. El placer viene de la sensación de plenitud y de la presión sobre las terminaciones nerviosas circundantes. Se retiran fácilmente por la base.
Explorar sin presión, con lubricante adecuado y material seguro, es todo lo que se necesita para hacerlo bien.