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19 19America/Monterrey August, 2026

Squirting y eyaculación femenina: qué se sabe y qué es puro mito

Es de los temas donde más se mezcla información seria con marketing. Aquí lo que sostiene la evidencia y lo que no.

Squirting y eyaculación femenina: qué se sabe y qué es puro mito

Pocos temas generan tanta presión de desempeño como este. Se convirtió en una especie de nivel avanzado que hay que desbloquear, y con eso llegó lo previsible: gente frustrada porque no le pasa, y gente convencida de que hay una técnica secreta.

Qué se sabe

Se describen dos fenómenos distintos que suelen mezclarse en la misma palabra. Por un lado, una emisión de pequeño volumen, espesa y lechosa, procedente de las glándulas parauretrales, con una composición similar a la del líquido prostático. Por otro, una expulsión de volumen mucho mayor y aspecto acuoso, cuyo origen es principalmente vesical, aunque su composición no es idéntica a la de la orina normal.

El segundo es el que suele llamarse squirting, y es el que aparece en el material que circula, a menudo exagerado.

Lo que esto significa para ti

Sobre todo dos cosas. La primera: no es incontinencia ni algo que debas evitar. La segunda: no es un indicador de nada. No mide la intensidad de tu orgasmo, ni tu capacidad de disfrutar, ni la habilidad de quien te acompaña.

Los mitos que conviene desactivar

  • "Todas pueden si les enseñan bien." No hay evidencia de eso. Muchas mujeres no lo experimentan nunca y su vida sexual está perfectamente bien.
  • "Es el orgasmo verdadero." No existe una jerarquía de orgasmos. Esa idea lleva más de un siglo circulando y no se sostiene.
  • "Si pasa es porque me oriné." Es la vergüenza más común y hace que muchas mujeres se contengan justo cuando podrían soltarse. Contenerse es, de hecho, lo que suele impedirlo.

La parte práctica

Si te interesa explorarlo, lo que reportan quienes lo experimentan tiene menos que ver con la técnica que con dos condiciones bastante mundanas: no estar pendiente del resultado y no contener la sensación de presión que aparece antes. Esa sensación se parece a las ganas de orinar, y el reflejo automático es frenarla.

Ayuda vaciar la vejiga antes, poner una toalla y quitarle importancia. Y ayuda, sobre todo, no convertirlo en el objetivo de la noche: la ansiedad por lograrlo activa exactamente el sistema que lo impide.

Si no pasa, no pasa. No hay nada que arreglar.

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